De ‘Animal’ a ‘Furia’: el año en el que la comedia española se reinventó

La comedia española atraviesa en 2025 un estado de forma excepcional en el terreno de las series, con una cosecha amplia, diversa y muy bien recibida tanto por el público como por la crítica.

Las plataformas han apostado con decisión por el humor en todas sus variantes y el resultado es un mapa televisivo donde la risa ya no es un género menor, sino uno de los grandes motores creativos del audiovisual español.

Durante este año, la comedia seriada ha dejado de apoyarse únicamente en fórmulas clásicas para explorar nuevos tonos, temáticas y formatos, desde el costumbrismo más reconocible hasta la sátira política, la comedia negra o el musical irreverente. El espectador se ha encontrado con historias cercanas, pero también con relatos incómodos, arriesgados y muy conectados con el presente.

Uno de los grandes pilares de este 2025 ha sido ‘Poquita fe’, que ha confirmado con su nueva temporada que el humor cotidiano sigue funcionando cuando se escribe con verdad.

La serie convierte la mediocridad vital, las frustraciones de pareja y la rutina en un material cómico profundamente humano, con un estilo que conecta con ese “me río por no llorar” tan reconocible para el público español.

En el otro extremo, Netflix ha demostrado que también hay espacio para la comedia de autor con Animal, una ficción que utiliza el humor costumbrista para lanzar una crítica directa al consumismo, la precariedad y el choque entre lo rural y lo urbano.

El personaje protagonista, incómodo y gruñón, sirve como espejo deformado de una sociedad que se adapta a los nuevos tiempos a trompicones, y ese choque constante sostiene gran parte del gag.

La comedia negra ha tenido uno de sus mayores exponentes en ‘Furia’, una propuesta que combina drama social, venganza y humor ácido desde una mirada femenina y adulta. La serie demuestra que la comedia puede ser incómoda, feroz y profundamente política sin perder su capacidad de entretener, y por eso ha funcionado como conversación y como serie de consumo puro.

‘Su Majestad’, una comedia que se atreve a parodiar la monarquía desde el absurdo y la ironía. Aquí el gancho no es solo el chiste: es el retrato de una institución intentando parecer moderna mientras todo le explota alrededor, y eso la convierte en una sátira muy reconocible.

Dentro de las propuestas más rompedoras destaca ‘Mariliendre’, una comedia musical ambientada en el entorno LGBTQ+ que mezcla números musicales, cultura pop y humor irreverente. Su apuesta estética y narrativa la ha convertido en una de las series más comentadas del año, ampliando los límites tradicionales del género y demostrando que la comedia también puede ser celebración, identidad y exceso.

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