AVANCE DE SUEÑOS DE LIBERTAD, MIÉRCOLES 3 DE DICIEMBRE ANTENA 3, CAPITULO 453, CRISTINA EN PELIGRO

Spoiler: Avance del capítulo 453 de Sueños de Libertad

El adelanto del capítulo 453 de Sueños de Libertad arranca con una escena cargada de tensión emocional entre Andrés y Begoña. Ella acaba de salir de la habitación de Julia y su rostro refleja preocupación. Andrés no tarda en preguntarle cómo se encuentra la niña. Begoña responde que está algo más tranquila, aunque sigue negándose a hablar de lo ocurrido. Esa evasiva despierta aún más inquietud en Andrés, quien va directo al grano y quiere saber si Gabriel llegó a gritarle a Julia.

Begoña, visiblemente incómoda, admite que Gabriel perdió el control. Explica que desde la llegada de su madre a la casa, él se encuentra alterado y emocionalmente desbordado, lo que lo llevó a reaccionar de forma desproporcionada con la niña. Andrés, sorprendido y molesto, no puede creer que un adulto descargue su frustración con una menor que no tiene culpa de nada. Begoña intenta suavizar la situación señalando que Julia tocó un punto muy sensible para Gabriel, insistiendo en que él debería reconciliarse con su madre.

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Esa justificación enciende aún más a Andrés, quien le pregunta sin rodeos si de verdad está defendiendo a Gabriel. Begoña se apresura a aclarar que no lo está excusando y que no permitirá que algo así vuelva a repetirse. Andrés añade con firmeza que él tampoco lo permitirá y deja claro que Julia debe estar protegida por encima de cualquier conflicto adulto. Jura que velará por ella pase lo que pase.

En ese momento irrumpe Damián, que ha escuchado fragmentos de la conversación. Alarmado, pregunta qué ocurre con Julia y por qué hablan de protegerla. El silencio incómodo de Andrés y Begoña solo aumenta su inquietud. Damián, perdiendo la paciencia, advierte que si no le explican lo sucedido, irá directamente a preguntarle a su nieta. Ante la presión, Begoña confiesa que Gabriel le levantó la voz a Julia y que la niña quedó muy afectada.

Avance del capítulo de 'Sueños de libertad' del miércoles, 16 de julio:  ¿Siente Begoña celos de Cristina?

Damián, incrédulo, pregunta si Julia hizo algo para provocar esa reacción. Begoña responde con firmeza que no, que Julia no hizo nada malo y que todo se debe al estado emocional de Gabriel desde el regreso de su madre. En ese instante, Julia llama a Begoña desde su habitación y ella se retira, dejando a Andrés y Damián a solas.

Damián quiere saber si Andrés presenció el incidente. Andrés explica que no, que ocurrió justo antes de que él bajara, pero recalca que la reacción de Julia demuestra que Gabriel se excedió. Añade que si incluso Begoña lo reconoce, es porque la situación fue grave. Damián insiste en que algo más tuvo que pasar para que Gabriel reaccionara así. Andrés aclara que, según Begoña, Julia habló con Gabriel sobre los problemas con su madre y eso terminó de desbordarlo.

Damián admite que jamás habría esperado algo así de Gabriel y reconoce que desde la llegada de su madre lo nota cada vez más afectado. Andrés lo interrumpe con dureza: tenga o no motivos para odiarla, lo verdaderamente preocupante es que descargue su rabia en quien no debe. Damián asiente, acepta que Andrés tiene razón y escucha cuando este concluye que será necesario vigilar a Gabriel muy de cerca, porque duda que pueda contenerse la próxima vez. Damián se retira en silencio, visiblemente preocupado.

La trama da entonces un giro dramático y se traslada al consultorio de Luz, donde Joaquín y Gema han acudido juntos. Luz, con gesto serio, comienza recordando que Joaquín conoce bien la cardiopatía de Gema y los riesgos extremos que implica su embarazo. Joaquín responde con voz firme que es consciente de ello, que sabe que la vida de su esposa corre un peligro enorme si continúa con la gestación y que no necesita más explicaciones.

Gema, sin embargo, interviene con una tenue esperanza. Plantea la posibilidad de que, con una cesárea programada, quizá no tenga por qué ocurrir nada grave. Luz la mira con preocupación y le responde con franqueza: para llegar a ese punto, primero tendría que sobrevivir los nueve meses de embarazo, algo que no está garantizado. Explica que, aun programando la cesárea, habría que rezar para que el parto no se adelantara, algo muy poco probable dado su estado de salud.

Joaquín interviene de inmediato, asegurando que ese riesgo es demasiado alto y que no pueden permitírselo. Pregunta entonces cuál es la alternativa real. Luz responde con crudeza: la única opción médica viable es un aborto terapéutico, pero este tendría que realizarse fuera de España, ya que en su situación es prácticamente imposible hacerlo dentro del país.

Gema, devastada, rompe a llorar. Dice que esto no debería estar pasando, que esa criatura ya está ahí, creciendo dentro de ella. Luz insiste en que se trata de su vida. Joaquín refuerza ese mensaje, repitiendo que lo primero es su salud. Aun así, Gema se muestra llena de dudas y angustia.

Luz intenta tranquilizarla explicando que su caso no es comparable al de María, quien acudió a alguien sin formación médica y en condiciones insalubres. En este caso, se trataría de un procedimiento seguro, realizado por profesionales y en un entorno adecuado. Gema pregunta si realmente debe salir de España. Luz confirma que sí y le explica que la ley española apenas contempla el aborto y que, incluso en ciertos supuestos, la mujer puede acabar en prisión. Añade que, aunque legalmente se prioriza la vida de la madre en el parto, la Iglesia impone que la decisión final recaiga en el padre.

Joaquín responde con contundencia que no pueden esperar hasta el parto. Eso ha quedado más que claro. Gema asiente con resignación. Joaquín añade que irán a donde sea necesario y que no piensa separarse de ella ni un solo momento. Entre lágrimas, Gema pregunta cuándo sería la intervención. Luz responde que primero debe hacer llamadas y gestionar documentación, y que probablemente tendrán que viajar a Londres, para lo cual Gema necesitará un visado especial.

Sorprendida, Gema pregunta si de verdad deben ir hasta Inglaterra. Luz le confirma que sí, pero le asegura que ella se encargará de todo. Joaquín toma la mano de su esposa y le pide que confíe, que cuanto antes lo hagan, mejor será. Gema, entre sollozos, menciona que Joaquín ya tiene muchas preocupaciones con su empresa. Él se indigna y le responde que nada es más importante que ella y que lo único que le importa es que todo salga bien. Gema, reconfortada, le dice que si él está a su lado, podrá estar tranquila.

Avance semanal de 'Sueños de libertad', del 9 al 12 de diciembre: De la  noticia que hunde a Cristina a un beso inesperado | Series

Más tarde, la tensión se traslada al laboratorio. El ex prometido de Cristina logra entrar gracias a una mentira, asegurando que había quedado allí con ella. Aprovechando que el lugar está vacío, comienza a curiosear entre frascos y sustancias químicas, deteniéndose en uno que contiene tolueno. En ese instante, Cristina aparece de forma inesperada. Sorprendida y molesta, le pregunta qué hace allí.

Él asegura que viene en son de paz, pero Cristina, firme y defensiva, le recuerda que le dejó claro que no quería volver a verlo. Él le suplica perdón, pero ella se niega: le hizo daño a su familia y ese límite no está dispuesta a cruzarlo. Él insiste en que al menos lo escuche. Cristina se mantiene firme, lo llama inmaduro e incapaz de aceptar que ya no le corresponde.

Desesperado, Beltrán le recuerda que tenían planes de futuro juntos. Cristina le responde que esos planes nunca existieron y que esa vida que él imagina jamás sucederá. Él, alterado, la acusa de ser cruel y le asegura que la quiere. Cristina, agotada, le lanza una pregunta demoledora: qué clase de amor es ese que solo causa dolor. Finalmente, le grita que se vaya y que él mismo destruyó cualquier posibilidad.

Herido en su orgullo, Beltrán la insulta, la acusa de creerse superior y le augura un futuro de soledad. Cristina le exige que se marche, pero él se niega y la amenaza diciendo que se arrepentirá toda su vida. En ese momento aparece Luz, alarmada por los gritos. Cristina, entre lágrimas, confiesa que Beltrán ha venido a amenazarla porque ella no quiere volver con él. Luz, firme, lo expulsa del laboratorio y le advierte que llamará a los guardias si no se va de inmediato.

Beltrán se marcha aparentando resignación, pero antes de salir, sin que nadie lo note, se apodera de un frasco de tolueno. Un gesto silencioso que deja en el aire una amenaza inquietante y anticipa un peligro aún mayor para los próximos capítulos.

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