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Andrés: Y cuando se vio descubierto no le quedó más remedio que confesar sus planes de hundir a los De la Reina. Consiguió volver a engatusar a Isabel prometiéndole un puesto en la fábrica cuando fuera director. Tenía razón respecto a Gabriel.
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Begoña: Andrés tenía razón respecto a todo y yo no te creí. Y ahora ese miserable es el padre de Julia. Damián, ¿no me cree?
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Damián: Claro que te creo. Desde ayer sé que Gabriel no es trigo limpio. Andrés tenía razón. Cuando estuve reprochándole que se peleara con él, Andrés me contó lo que había recordado antes de la explosión. Eso me hizo dudar y fui a la cárcel a hablar con Remedios. Y aunque no me lo dijo explícitamente, me quedó muy claro que ella no robó el perfume de Cobeaga y que Gabriel la había amenazado para que cargara con la culpa.
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Andrés: Nos ha estado boicoteando desde que llegó para entregarle la empresa a Brosar. Ha dejado que una mujer inocente esté en la cárcel y que un buen hombre haya muerto.
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Begoña: ¿Y qué vamos a hacer ahora?
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Damián: Necesitamos conseguir pruebas de los delitos de Gabriel antes de acusarle de nada. Nuestra única baza ahora mismo es que Remedios se declare contra él, pero para eso necesitamos ofrecerle seguridad y garantías para ayudarle a dar el paso.
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Andrés: También contamos con el testimonio de Isabel, ¿no?
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Damián: Bueno, pero hasta que todo eso llegue es importante, eh… que finjamos delante de Gabriel. Que él no sepa nada de esto.
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Begoña: ¿Quiere decir que… que tenga que fingir que no sé nada delante de él? ¿Qué? No, no, no, no me podéis pedir eso. Que me ha destrozado la vida, Damián. Yo no puedo mirarle a la cara como si no pasara nada.
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Andrés: Begoña, nuestro plan depende de eso. Sé que no es fácil…
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Begoña: Pero es que no es que no vaya a ser fácil, es que va a ser imposible.
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Andrés: Hay una cosa que tienes que saber. Es muy probable que María le haya estado ayudando.
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Begoña: María me hizo lo del gas con la carta de Enriqueta y recuerdo verla levantada cuando decidí entrar en la sala de calderas.
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Andrés: Yo creo que no podemos tener en cuenta esos recuerdos…
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Begoña: Porque hace unos días me confesó que recuperó la capacidad de andar antes del accidente. Y tenía razón cuando le acusaste de andar hace unos meses. Nos lo ocultó para que no la echáramos de casa.
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Andrés: Y no sé si os acordáis, pero era Gabriel el que le acompañó muchas veces a Madrid a hacer la rehabilitación. Se han estado ayudando mutuamente.
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Damián: ¿Alguien más sabe de la visita que te hizo él?
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Begoña: Solo Manuela, pero le pedí que no dijera nada.
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Damián: Manuela es una mujer discreta, pero le insistiré para que no le cuente a nadie lo de esta visita. Hay que tener mucho cuidado con lo que decimos en casa, podría ser muy arriesgado si alguien nos escuchara. Y Begoña, sé que lo que te pedimos es demasiado, pero yo confío en que puedas hacerlo.
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Begoña: Lo voy a hacer porque tengo que proteger a mis hijos y me tengo que proteger a mí misma. Por desgracia, no es la primera vez que me toca hacerlo.
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Damián: Siento muchísimo no haberte creído. No sabes cuánto.
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Andrés: ¿Crees que Isabel se pondrá de nuestra parte si se lo pedimos? Ella también es víctima de Gabriel y también le han roto el corazón.
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Begoña: Intentaré dar con ella si sigue por aquí.