La noche de San Juan marca un punto de inflexión en ‘Las hijas de la criada’, que se estrena mañana en atresplayer con un quinto episodio profundamente emocional.

El regreso de Gustavo a Punta do Bico, la confesión que Jaime ya no puede seguir ocultando y la verdad que sacude por completo a Catalina se entrelazan en una entrega donde los silencios pesan tanto como las palabras y cada decisión deja huella.
El capítulo, titulado ‘El amor de Jaime’, sitúa de nuevo a Gustavo en el centro del conflicto. Su vuelta al pazo no responde a la nostalgia, sino a la necesidad urgente de recuperar el respeto de su familia tras el daño causado. Sin embargo, el episodio deja claro que no basta con regresar para recomponer vínculos rotos: el pasado sigue presente y la desconfianza se impone a cualquier intento de reconciliación.
En paralelo, Jaime protagoniza uno de los momentos más delicados y sinceros de la temporada. El joven confía un amor que aún no se atreve a nombrar, una confesión cargada de fragilidad que abre una nueva línea emocional en la serie. Ese sentimiento, expresado a medias, anticipa consecuencias que irán más allá de lo íntimo y que afectarán al equilibrio de las relaciones dentro del pazo.
La celebración de San Juan actúa como detonante de emociones contenidas. Entre hogueras y promesas, Clara se deja seducir por la idea de huir junto a Celso, soñando con una vida distinta, lejos de Punta do Bico y de todo lo que la ata. Pero el episodio subraya que toda ilusión exige un sacrificio, y Clara deberá decidir hasta dónde está dispuesta a llegar.
El conflicto más desgarrador lo vive Catalina, atrapada en una revelación que desarma su identidad. La verdad sobre su origen irrumpe con fuerza y la empuja hacia una espiral de decisiones que pueden resultar irreparables. Su lucha interna, silenciosa y dolorosa, se convierte en uno de los ejes más potentes del capítulo, marcando un antes y un después en su evolución como personaje.