El descubrimiento de la verdadera identidad de Gabriel ha provocado un giro radical en ‘Sueños de libertad’, colocando a Begoña en el centro de una estrategia tan peligrosa como necesaria.

Tras conocer la confesión de Isabel, la enfermera ya no tiene dudas: su matrimonio ha sido una farsa diseñada para apoderarse de la empresa de los De la Reina y culminar una venganza largamente meditada contra Damián.
La revelación llega en el peor momento posible. Begoña espera un hijo de Gabriel, una circunstancia que multiplica su conflicto interno y convierte cada decisión en una amenaza directa para su futuro y el de sus hijos. Aun así, decide compartir todo lo que sabe con Andrés y con el propio Damián, conscientes de que el tiempo juega en su contra.
Lejos de mostrarse sorprendidos, ambos confirman lo que ya intuían desde hace tiempo. Gabriel llevaba años tejiendo su plan, incluso permitiendo que Remedios cumpliera condena siendo inocente. Ahora, el objetivo es claro: reunir pruebas sólidas que permitan denunciarlo y sacarlo definitivamente de sus vidas… pero para lograrlo, deben asumir un riesgo extremo.
El plan de Damián es tan frío como efectivo: fingir normalidad ante Gabriel, actuar como si nada hubiera sido descubierto y esperar a que cometa un error. Una petición que para Begoña resulta casi imposible. Mirar a los ojos al hombre que la ha engañado y ha destruido su vida supone un sacrificio emocional enorme, pero entiende que es la única manera de proteger a su familia.
La tensión aumenta cuando surge un nuevo nombre clave en la trama: María. Los recuerdos de Andrés cobran sentido al descubrir que ella recuperó la capacidad de andar antes de lo que admitió y que Gabriel la acompañó en repetidas ocasiones a Madrid. Todo apunta a una alianza secreta entre ambos, lo que convierte cualquier conversación dentro de la casa en un riesgo constante.
La discreción se vuelve vital. Solo Manuela conoce la visita de Isabel y se insiste en mantener el silencio absoluto. Una palabra fuera de lugar podría arruinarlo todo. Aun así, Begoña asume su papel en la farsa, reconoce su error al no creer antes a Andrés y promete resistir, aunque el precio sea revivir viejas heridas.